La intervención pedagógica que llevo a reconocer participación grupal
desde el aula
Ver el aula de clase como un espacio de formación, de convivir y compartir, es formar en ciudadanía. Carlos Gaviria Díaz dice que se logra allí la formación de ciudadanos para la convivencia, para la democracia.
Es de dar claridad, la importancia del rol del maestro en esta aula, se podría ver como un espacio de autoritarismo e incluso caer en el error del uso excesivo de un monólogo. Sin embargo, si por el contrario se vincula el rol exacto de un maestro, que es logra trasmitir pasión por el conocimiento, se cumpliría con la función según Gaviria C. en "Educar para la democracia". Es así como esta intervención pedagógica con la incentivación de la participación en el trabajo cooperativo de los estudiantes.
Todo lo anterior se enmarca en este proyecto dentro del espacio próximo de los estudiantes y es el aula de clase, que prioriza la participación de los pares educativos. Freire (p 332), escribe que “el aprendizaje se produce en un aula, donde están varias decenas de educandos frente a un profesor” Entonces, el aula de clase tomo relevancia en este proyecto porque partió de allí el interrogante, es el espacio a buscar esa tras-escala que habla De Sousa Santos. Que el aula de clase, en las ciencias sociales puede educar para tener ambientes de convivencia, participación, que los estudiantes desarrollen capacidades que les permiten expresar, discutir y disentir pensamientos, ideas y emociones, con argumentos claros, reconociendo y respetando otras formas de pensar, sentir y actuar. Aunque estas aulas de clase para la enseñanza aprendizaje de las ciencias sociales se tomó como propone Chaux Enrique (p 38), desde la denominación que dieron Berta Daza y Laura Vega, a las aulas en paz. Es decir, esta construcción de aulas en paz es un recurso transversal, útil para todos los espacios de trabajo en la institución educativa.
El ambiente que se genera en las aulas en paz colabora al desarrollo de los estudiantes como individuos autónomos, capaces de desenvolverse de manera positiva en la interacción social. Además, facilita y complementa la puesta en práctica de otras estrategias. Las aulas en paz hacen referencia al salón de clase como un espacio seguro en donde los estudiantes no sólo pueden llevar a cabo su proceso de aprendizaje sino también desarrollarse plenamente con un alto grado de bienestar. Las autoras indican que las aulas en paz parten de la idea de que los estudiantes logran mejores aprendizajes cuando tienen la oportunidad de practicar lo que están aprendiendo (en este caso, cómo actuar competentemente en entornos sociales) y lo hacen en contextos reales, con propósito reales. De esta manera el aprendizaje es mejor y tiene más sentido. Estas se construyen día a día con el ejemplo del maestro, con su guía permanente y con la participación de todos los miembros del salón.
Ellas comparan el aula como el espacio de una mini sociedad en la que se busca regular los recursos para el beneficio de todos, con la participación de cada uno y en el marco de los derechos fundamentales, para así dirigir las acciones que conduzcan a que los estudiantes establezcan relaciones armoniosas tendientes al bienestar individual y del grupo, a promover la participación de los estudiantes en la toma de decisiones y solución de problemas, a reconocer la individualidad, y a respetar y valorar la diferencias. Lo que se entiende que, en las aulas de clase son una forma más donde puede ocurrir la formación en competencias ciudadanas, integrando la formación ciudadana que el estudiante desarrolla en diferentes contextos sociales.
Es de agregar que se justifica más aquí esta intervención, pues el participar en grupo en el aula están necesario y requerido, que en algunas prácticas se obvia por creer que ya se realiza como es requerido; es algo se sabe, pero se omite. Entonces por que la ciudadanía está en falencia, porque la traducciones en respeto no se evidencias. Freinet, (p 255). Comenta que “el maestro debe ser una ayuda para organizar una escuela donde los niños tengan éxito siempre, y no debe estar basada en el fracaso. Los trabajos escolares, las conferencias, la participación en las actividades del aula pueden ayudar a ello”. A lo que también se aclara que en el aula, se realizaran milagros o transformaciones totales, pero si, un cambio, una búsqueda de traducir el dolor, la falta de sentido y empezar desde allí a incentivar la participación ciudadana que requiere una sociedad como la colombiana. Zuleta E. (p 8) dice “no quiere decir que se solucione todas los problemas de la sociedad en el aula, pero sí se puede desarrollar desde allí una lucha restringida por la democracia.
Se debe agregar que con el siguiente vídeo clip se inicia el objetivo de dar sentido a la participación grupal en el aula:
Ahora, según Maturana H. (p 29) “Los
seres humanos podemos ser miembros de muchos sistemas sociales simultánea o
sucesivamente. Basta con que en el proceso de vivir lleguemos a realizar las
conductas propias de cada sistema social en el lugar oportuno”. Lo que impulsa
a incentivar la participación de los estudiantes. Hoyos G. propone que “ha
llegado el momento de promover la participación no sólo apenas de los
intelectuales, sino de la gente para que cada uno vaya asumiendo su papel de
‘ciudadano como protagonista’ en una concepción de la ética y la cultura como
valores centrales en el proceso de refundación y transformación de la sociedad
y de lo público. Precisamente, la participación grupal en el aula es algo que
llega a ser significativo para los estudiantes, pues allí aprenden a convivir,
a relacionarse con otros, a participar en un conjunto de relaciones
interpersonales necesarias en la ciudadanía. Con la educación participativa
desde el trabajo grupal en el aula, podría ser el eje para construir una
democracia plena, basada en la solidaridad. Según Delgado K. (p 13) “las clases
se hacen más dinámicas, que podrían disminuir el rol de monologo del docente,
pero aumenta su capacidad de dar respuestas a las inquietudes y necesidades de
los alumnos…El trabajo grupal dentro del contexto pedagógico, como eje de una
educación participativa puede desarrollar condiciones subjetivas para vivir en
una sociedad verdaderamente democrática”.






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